Por qué nos tomamos en serio las auditorías internas
No porque “venga el auditor”.
Porque una buena auditoría te obliga a mirar con honestidad cómo funciona realmente tu organización.
Una auditoría interna te sirve de espejo. Sin trampas. Sin excusas.
Cinco preguntas que se hace toda buena auditoría
1. La política: ¿sigue coincidiendo con la práctica?
Lo que está escrito sobre el papel a menudo tiene sentido.
¿Pero se aplica así en el taller?
Una auditoría muestra dónde las políticas están desfasadas. O dónde la gente ha seguido su propio camino porque la historia oficial no funciona.
2. Procesos: ¿funciona incluso cuando nadie mira?
Muchos procesos funcionan bien mientras estén las mismas personas.
La pregunta es: ¿sigue funcionando cuando alguien está enfermo, se marcha o está de vacaciones?
Una auditoría comprueba si los procesos son sólidos. No dependen de los héroes ni de la memoria.
3. Riesgos: ¿los conoces realmente?
Los riesgos que no se discuten no desaparecen.
Sólo se vuelven invisibles.
Durante una auditoría, no sólo nos fijamos en lo que podría ir mal, sino también en si todo el mundo tiene esa misma opinión. O si se espera que las cosas sigan yendo bien.
4. Mejora: ¿aprendes realmente de los errores?
Los incidentes ocurren. Es normal.
La cuestión es qué hacer a continuación.
¿Habrá una evaluación? ¿Se ajustará algo? ¿O todo el mundo seguirá como si no hubiera pasado nada?
Sin este momento de aprendizaje, una auditoría se convierte en una obra de teatro. Con este momento de aprendizaje, se convierte en una herramienta de crecimiento.
5. Revisión de la gestión: ¿diriges o marcas?
Una revisión de la gestión no es un resumen para la carpeta.
Es una herramienta de dirección.
¿Utilizas los resultados para tomar decisiones? ¿O es principalmente para demostrar que se hace?
Una buena auditoría a veces resulta incómoda
Y esa es exactamente la cuestión.
Si una auditoría sólo confirma que todo va bien, no has profundizado lo suficiente.
El valor está precisamente en la fricción. En las preguntas para las que nadie tiene respuestas inmediatas.
Esa incomodidad no es una debilidad. Es una señal de que estás aprendiendo.
Sin ritmo de auditoría, te apoyas en el azar
Las organizaciones sin un ritmo de auditoría fijo suelen funcionar con el don de gentes y la suerte.
Eso puede ir bien durante mucho tiempo. Hasta que las cosas van mal.
Las organizaciones con este ritmo se agarran. Saben a qué atenerse. Se ajustan antes de que duela.
Cómo lo hacemos en ALTA-ICT
En ALTA-ICT B.V., dedicamos conscientemente tiempo a esto.
Para la ISO 27001. Para NEN 7510. Y también para ISO 9001.
No porque tenga que hacerlo.
Sino porque funciona.
Las auditorías internas nos ayudan a ser más agudos. Más honestos. Y mejor preparados para lo que venga.
En conclusión
Una auditoría interna no es una evaluación.
Es mantenimiento.
La cuestión no es si tienes debilidades.
La cuestión es si te atreves a verlas.
¿Cómo de dolorosa fue tu última auditoría?